
Las personas de la actualidad nos preocupamos demasiado, arranca desde el momento en que abrimos lo ojos por la mañana, la primera preocupación que surge es la ropa que combinaremos, el cabello, etc; nos preocupamos por el qué dirán, no hay un sólo instante en que no pensemos en las otras personas, y además de no vivir plenamente porque estamos al acecho de todos, por si fuera poco nos encargamos de hablar demasiado, de hacer ruido no constructivo, una algarabía sin sentido, destruyendo a los demás seres; el que mucho habla tiene la necesidad de explotar y de llenar un vacío enorme, demostrado científicamente, que el que vive del chisme, el que es ruidoso, intenta ser socialmente aceptado para demostrar que es interesante, por la única razón que desde que somos muy niños, bebés, somos controlados, nuestros instintos naturales son castrados, se nos dice qué es lo correcto para comportarnos en la sociedad, el bebé nace puro y así debe de permanecer, inmutable.
Cada quien lleva una carga genética, unas costumbres, es decir, somos individuos, desde el momento en que llegamos al mundo ya traemos sabiduría y si se nos permitiera dar riendas a esa esencia se demuestra que cada uno es un ser único especial; por eso vemos en la sociedad patrones de conducta iguales, la juventud actúa de una manera, los adultos, los viejos (no es despectivo), porque se nos divide por edad, y qué es la edad, simplemente un número para organizar a la sociedad, sólo eso, podemos ser niños por siempre pero con la inteligencia que nos ha dado las experiencias de los años transcurridos, eso nos convertiría en sabios.
Es importante que sepamos que no debemos mutilar nuestros instintos, todo, absolutamente todo lo que tenemos en el cuerpo, es para ser utilizado, se nos ha dicho que el sexo es malo, desde que somos niños hemos oído que, “no te toques ahí, eso es delicado“ o “no seas cochino“, que el sexo es algo vulgar, que no se pueden hablar de sexo frente a niños, o en público, ¿por qué no hablar de algo que es natural?, ¿por qué no expresarnos libremente de algo que forma parte de nuestro cuerpo?, es donde el papel hegemónico de las religiones hacen su rol, de castrarnos, porque mientras se le dice a alguien que algo está prohibido más interés se tiene en hacerlo, por eso vemos tantas aberraciones, porque la llama esencial fue cuartada desde el principio; somos energía, todo lo que nos mueve es energía y el instinto también es energía, que por el hecho de que sea controlada no significa que deje de existir, sigue estando allí, esperando ser expulsada, y realmente llega a expulsarse por muchos medios, vicios, ruido, manía sexual, etc, etc, etc..
Tenemos que ser seres conscientes en todos los aspectos, hay que rescatar la esencia para que la sociedad mejore, formamos parte de éste planeta, no somos seres aislados, comencemos por rescatar nuestro niño interior, imagínense que los habitantes que forman parte de nuestro planeta sean niños artísticos, divirtiéndose, creando, con la sabiduría de un adulto, genial ¿no?, ninguno escapamos de la realidad del planeta, porque todos formamos parte de ella.
Otro mundo es posible.
Tienes una gran sabidurìa y un bello pròposito.... mi amor por siempre Sergio Palacios
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